(Historia inspirada libremente en el Corsario Negro de Emilio Salgari)
El Corsario Negro era un hombre alto y delgado con un porte elegante. Sus facciones eran hermosas: una nariz regular, dos pequeños labios rojo coral, una frente ancha surcada por una ligera arruga, que le daba a su rostro un aire melancólico, y dos ojos negros como carbones de corte perfecto, vívidos y animados, rodeados. por unas pestañas largas y con cuerpo.
Un día, el Corsair llegó a Cádiz, un pueblo situado a lo largo de la costa suroeste de España. Desde hace algún tiempo, de hecho, se rumoreaba que aquí mismo se había encontrado un tesoro mágico…
